Santiago fue un gran defensor del continente africano

Entrevista

Entrevista con Lázara Herrera, viuda del cineasta y principal gestora del Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memorian

Por Darcy Borrero Batista

La oficina de Santiago Álvarez, en este instante, parece estar tomada por la prisa. El movimiento resulta incesante: el rugir de las teclas; el ring ring de los teléfonos; las ideas. Todo, en estos momentos previos al XVI Festival Internacional de Documentales, vuela aquí en esta oficina del ICAIC donde el maestro Santiago ideaba sus creaciones.

Lázara Herrera está sentada frente a la computadora, organizando correos, haciendo llamadas, anotando direcciones y datos sobre filmes que piensa proyectar como muestra, sacando pasajes para la ciudad de Santiago de Cuba, que siempre acoge la magna cita del documental en la Isla.

Desde allí, saca unos minutos para atenderme. Sabe que el público quiere saber qué sucederá, esta vez entre el 15 y el 22 de marzo, en Santiago.

¿Por qué dedicada a África esta edición del festival?

El mundo en general tiene una gran deuda con África. A nosotros —dice y se incluye— nos trajeron obligados. Saquearon las naciones de una gran cultura. Se llevaron todo cuando quisieron y, por otra parte trajeron a príncipes y reyes maniatados en barcos en condiciones más que infrahumanas. Cuba en cierta medida ha tratado de compensar esta situación para reconocer que somos cubano-africanos. Pero eso no puede quedarse en una frase, hay que hacer.

Santiago siempre fue un gran defensor del continente africano en su obra. En ella se destacan realizaciones que emergieron de la etapa en que acompañaba a Fidel en sus viajes al llamado continente negro.

Me dije entonces: ¿qué mejor que hacerle un homenaje a ese continente la víspera del centenario de Santiago Álvarez?

Dentro del mar de desgracias que ha padecido África, creo que un granito que aportemos es positivo y, además, un placer. De modo que el festival tiene un evento teórico que contará con la presencia de conferencistas como Zuleica Romay, quien ha indagado en múltiples ocasiones sobre la huella africana.

Estará también una investigadora mexicana que ha hecho un estudio profundo de las herencias africanas en México.  

Por otra parte, rendiremos homenaje a agrandes figuras, herederos de esta cultura como Nancy Morejón, la Dra. Marta Cordiés y la Televisión Serrana.

¿Qué significó para Santiago Álvarez  un espacio como África?

Él era defensor de todo lo que hemos llamado Tercer Mundo, en especial África y Asia (Vietnam). Recuerdo que él estaba en España cuando se produce un golpe de estado que hace que caiga la dictadura de Portugal en una nación africana y Santiago, con su camarógrafo, fue a filmar. La caída de la dictadura de Salazar conllevaba la descolonización de países de lengua portuguesa en África y ya él había filmado en ese continente: Maputo Meridiano Novo y Nova Sinfonía.

También hizo Luanda ya no es de San Pablo. O sea, que él siempre se sintió identificado con las causas de ese continente, con todo lo que fuera por el bien de una nación. En ese sentido no dejaba que nada lo detuviera en su lucha por contar la verdad y las injusticias.

¿Cuánto se evidencia la presencia africana en la muestra de filmes de esta edición?

Estamos haciendo una selección de audiovisuales realizados por Santiago y por otros cubanos. Desafortunadamente, aún no hemos recibido materiales de países africanos. Pero están por llegar dos documentales de Burkina Faso y espero que lleguen otros para conformar una verdadera muestra de cine africano.

¿Cómo se mantiene vivo el legado de Santiago en la realización de los jóvenes?

Creo que se ha mantenido vivo precisamente gracias a los jóvenes, a la cátedra Santiago Álvarez y al interés mostrado por los estudiantes de Periodismo ante la obra de Santiago, pues han recibido clases de profesionales muy cercanos a él. Muchos de estos estudiantes, a partir de ahí, han centrado sus tesis en distintas aristas de la obra: la edición, la imagen, una época, etc. Y eso nos llena de regocijo porque da cuenta de que su obra no está cayendo en un saco roto. Claro, yo pienso que nadie tiene que parecerse a otro, eso no tiene sentido, pero creo que los estudiantes están sacando mucho provecho de la cátedra.